En un entorno cada vez más competitivo y exigente, al sector productivo y exportador se le impone con mayor frecuencia cumplir con más requisitos para ingresar con sus productos en los mercados externos. Muchas veces la exigencia de estos requisitos es genuina y otras veces constituye barreras técnicas (o no arancelarias) al comercio.

A este respecto, el Acuerdo de Obstáculos Técnicos de la Organización Mundial de Comercio (WTO) declara lo siguiente: 

“Con objeto de arribar a entendimientos mutuamente satisfactorios entre los miembros de la WTO es necesario adecuar y mantener la competencia técnica de los organismos de evaluación de la conformidad de los miembros exportadores para que pueda existir confianza de los resultados de las actividades de evaluación de la conformidad. En vista de esto, verificar el cumplimento mediante mecanismos como la acreditación, a través de las normas y directrices  emitidas por organismos internacionales de normalización serán tenidas en cuenta como una señal de adecuada competencia técnica”.

Por esto es importante la existencia en nuestro país de un organismo de acreditación fuerte y con reconocimientos Multi-lateral y nacional de sus operaciones.